GdeE por el mundo: Eric en el CERN
El pasado mes de febrero el Presidente del Grupo de Estudiantes, Eric Jiménez Zurera, tuvo la oportunidad de asistir a la CERN Winter School on Supergravity, Strings and Gauge Theories 2026 (poca cosa). En esta entrada, nos contará cómo fue; además de brindar consejos muy valiosos para todos los estudiantes de Física.
Hola, soy Eric, graduado en Física por la Universidad Autónoma de Barcelona, estudiante de máster en la Ludwig Maximilians Universität de Múnich, Presidente del Grupo de Estudiantes de la RSEF y, en cierto modo, un físico un poco particular.
Eloi Casalé, vocal de la JdeG del GdeE 2023-2025, y Eric, mucho antes de escribir esta entrada del Blog, pasándoselo bien en el Pase de Ecuador
Allí donde estudié, cuando consigues superar 2 de los 4 años que te certifican como físico, se celebra el Pase de Ecuador. En mi caso, los de mi promoción decidieron galardonarme con dos cintas: “favorito de los profes” y “al más torpe”. Lo que desde luego no podía imaginar es que otra de esas cintas, la que recibió mi amigo Alejandro Romero con el nombre de nuestro profesor de métodos numéricos, acabaría, de alguna forma, sobre mis hombros años después: “el primero en llegar al CERN”.
Y esta es, probablemente, la forma más enrevesada y personal de contar cómo terminé viviendo una experiencia increíble como participante en la CERN Winter School on Supergravity, Strings and Gauge Theories 2026.
Si os dijera que llevaba toda mi vida queriendo ir al CERN, os estaría mintiendo. No
descubrí que la física de altas energías, y menos su vertiente teórica, era mi campo hasta mi
último año de carrera. Cuando me aceptaron en la escuela, exploté de ilusión. Además,
había recibido una ayuda de la organización para asistir sin tener que pagar la cuota de
inscripción. Era el mejor escenario posible. No me podía creer que estuviera ocurriendo.
Sin embargo, había un pequeño detalle: el evento estaba dirigido a estudiantes de
doctorado… Podría haberme amedrentado y no inscribirme. Pero no perdemos nada por
ser curiosos. Nunca me hubiera perdonado no haber ido por tener miedo a no encajar en
ambientes académicos demasiado potentes. Más tarde descubriría que tan solo era un
temor infundado. Las oportunidades no llegan, se encuentran.
No pegué ojo en el autobús pensando que se me iban a comer vivo. Llegué a Ginebra a primera hora de la mañana. Con los nervios a flor de piel y medio croissant entre los dientes, me monté en el tranvía rumbo al CERN. Parte de esos nervios se disiparon al ver el amanecer entre banderas al llegar a destino. Si algo hace especial al CERN, más allá de su magnitud científica, es su ubicación: poder hacer física puntera con esas vistas debe ser una de las sensaciones más complacientes de la vida académica.
Ya con la acreditación al cuello, en la puerta del hotel, advertí la sensación tan ligera con la que había estado caminando: claro, ¡había perdido mi maleta! No podía empezar mejor… Quedaban 30 minutos para la inauguración. Me armé de sosiego y decidí que era más importante entender cómo iba a funcionar la escuela que recuperar toda mi ropa para la semana.
La escuela tendría lugar en el mismo auditorio donde se anunció el descubrimiento del bosón de Higgs. Nada más entrar en el auditorio y encontrar un sitio decente donde sentarme, un guardia de seguridad preguntó si alguien se había olvidado una maleta en la recepción. Levanté la mano vacilante. Así es como retrasé 10 minutos el inicio del evento por tener que cruzar todo el CERN corriendo para recuperar mi maleta. Quizá aquella cinta del Pase de Ecuador no iba tan desencaminada…
Superado el caos inicial, empezaba lo bueno: ¡la física!
La escuela duró 5 días. Hubo clases magistrales de investigadores punteros en sus respectivos campos. No pretendo entrar en detalle sobre el contenido de las clases, pero sería un pecado no dar un par de pinceladas para aquellos fanáticos de la gravedad cuántica.
Empezamos hablando sobre cómo los microestados de los agujeros negros y su entropía podían guiarnos hacia una teoría cuántica de la gravedad de la mano del doctor Yiming Chen.
A continuación, nada menos que uno de los padres modernos de la teoría de cuerdas, Ashoke Sen, nos habló sobre cómo podemos acercarnos al cálculo de amplitudes entre taquiones como una de las aplicaciones más importantes de la Teoría de Campos de Cuerdas.
El profesor Chris Akers enseñó cómo la paradoja de la información de los agujeros negros conecta conceptos, tan aparentemente dispares como la computación cuántica y la holografía de los agujeros negros.
La cuarta ponente, mi favorita, por su manera tan fluida y cercana de explicar conceptos
tan avanzados, fue Alejandra Castro. Ella nos reveló detalles de
su reciente investigación en la comprensión de los agujeros negros extremos mediante la
integral de camino gravitatoria.
Finalmente, unas clases más matemáticas, aunque parezca ya de todo punto desorbitado afirmar algo así, de mano del doctor Thomas Dumitrescu. Nos mostró cómo las teorías cuánticas de campos pueden entenderse desde la geometría diferencial.*
Entre clase y clase teníamos las típicas pausas de café. Estas, que en realidad encubren la tan importante actividad del networking (importante incluso en la academia). La física, si no hablas con la gente que la construye, no te conducirá a ningún sitio.
También había costumbre de cerrar los días con sesiones plenarias donde abordar preguntas más profundas sobre las clases. Yo me atreví a hacer una pregunta a Ashoke Sen, aunque ni de lejos fue la más incisiva de todas las que se hicieron. Hay veces que aprendemos más de las preguntas que de las propias respuestas. Vale más saber formular preguntas que no encontrar respuestas.
Por cierto, se puede encontrar las clases grabadas en la web, como en muchos otros eventos de este estilo: https://indico.cern.ch/event/1590691/timetable/#20260202.detailed
Fue una experiencia realmente enriquecedora. Siendo honesto, no pude seguir por completo las clases, pero me llevo un conocimiento y una experiencia personal que considero que me hacen crecer muchísimo.
¿Es este el final? No puede serlo. No debe serlo. Si uno va a una escuela o conferencia como esta, no puede solo hablar de lo que ha aprendido. Necesariamente debe hablar también sobre la gente que ha conocido. Y para tratar este último punto quiero separar 2 aspectos fundamentales encerrados en un mismo concepto: ser estudiante español.
El estudiante de física español es por naturaleza asociativo. Lo primero que hice al inscribirme, y sin vergüenza lo admito, fue buscar en la lista de participantes nombres familiares. No tardé en encontrar conocidos (algunos conocidos de conocidos del GdeE). No sentirse solo en un entorno así marca la diferencia.
A partir de ahí, todo fue un efecto mariposa. Detectas en la distancia una conversación en español, cruzas miradas y ya sabes con quién vas a hablar después de clase. Mi primera conversación fue con Oskar, un chico de Granada que estudiaba en Portugal. De ahí pasé a conocer a Thomas, un neerlandés completamente españolizado, Duart, compañero portugués de Oskar, y a Michele, el primero de muchos italianos que vendrían después. Soy partidario de encontrar un grupo reducido con el que conectar de verdad. No se trata de conocer al mayor número de personas posible, sino de construir vínculos que sobrevivan al evento. De esos que hacen que, meses después, puedas escribirles o reencontrarte en otra ciudad. Cruzamos el lago Léman al atardecer, solo unos pocos, pero se sintió especialmente bonito.
Por otro lado, el estudiante de física español es por naturaleza, y por redundancia, español. Seas más cohibido o más extrovertido, tienes una ventaja cultural que te permite conectar más rápidamente con la gente. Donde pude identificar este aspecto de forma indiscutible fue en la sesión de pósteres. Eran los estudiantes mediterráneos los más proactivos presentando, pero también preguntando. Quizá no tenemos el inglés más agudo, pero tenemos un desparpajo que nos ayuda a superar esta barrera.
En el autobús de vuelta, de madrugada, repasaba las fotos de la semana. Volvía a la rutina, con una semana de clases perdida, sí; pero había aprendido mucho más que en el aula. Y siendo pragmático, había añadido una línea nueva al currículum.
Es importante que los estudiantes tomemos estos riesgos de vez en cuando. Perder el miedo al mundo y descubrir que hay algo en este campo de la ciencia que nos hace únicos.
Me gustaría cerrar esta entrada con una anécdota.
Es de dominio público que Suiza, y en concreto Ginebra, es un lugar realmente caro. Hablando con alguna gente muy maja que conocimos en los pasillos, descubrimos que se podía cruzar fácilmente la frontera a Francia. Existía un pequeño pueblecito donde la vida parecía más asequible. Así pues, en una de las tardes libres nos aventuramos a explorar los alrededores. Con la montaña al lado era irresistible no subir por algún sendero perdido. Sin rumbo, fuimos charlando sobre aquello que nos hacía diferentes y, al mismo tiempo, iguales. Sin darnos cuenta, la llovizna de la tarde y los últimos reflejos de sol habían creado un arcoíris doble enorme: un fenómeno que no cualquiera sabe reconocer y entender como nosotros.
Más arriba en el camino, divisamos cómo el arcoíris tocaba el suelo en la lejanía. Parecía coincidir con el CERN. Una casualidad perfecta. Una naturaleza ordenada que te regala momentos inolvidables. Nos echamos una foto y nos despedimos del CERN, sin saber si volveríamos.
Si podéis, id. Haced prácticas, asistid a una escuela, aceptad un postdoc en el futuro. Porque hay lugares que te recuerdan por qué decidiste estudiar física.
Y, a veces, también te recuerdan que sí perteneces a ellos.
Conmigo funcionó.
Nos vemos pronto, Eric :)
* No puedo aguantarme las ganas de señalar el elefante en la sala: ¿no hay mucho agujero negro por todos lados? De nuevo, no es el momento de explayarnos, pero parece que hay un consenso en la comunidad científica de que los agujeros negros, estos incógnitos eternos, pueden ser la llave para acercarnos a esa tan escurridiza gravedad cuántica. Y ya ni siquiera quiero pensar en abrir el melón de porqué nos pica tanto la curiosidad en poner juntitas las palabras “gravedad” y “cuántica”. No es esta la entrada del blog correcta…